Monumento a Ernest Hermingway   2 comments

Monumento a Ernest Hermingway

Obra de Luis Sanguino de 1968, realizada en bronce y granito de Guadarrama

Datos técnicos:
Busto de bronce: 54 cm.
Bloque de granito: 207 x 124 x 86 cm.
Temática: Homenaje (Literatos)
Instalación (Inauguración): 6 de julio de 1968
Ubicación: Paseo de Hemingway, junto a la Plaza de Toros

El conjunto escultórico se compone de un gran bloque de granito de Guadarrama, cuya parte inferior se configura a modo de pedestal, en tanto que la superior esboza de manera sintética el torso y brazos del escritor y periodista estadounidense Ernest Hemingway, ataviado con su característico jersey de cuello vuelto y en actitud de presenciar una corrida de toros apoyado en la barrera de la plaza, tal y como aparece en numerosas fotografías de la época.

Completa el grupo la cabeza modelada en bronce del escritor, cuyo rostro de rasgos realistas lo muestra en su plena madurez. En la parte frontal de la base del monumento destaca la siguiente inscripción: «Ernest Hemingway. Premio Nobel de Literatura. Amigo de este pueblo y admirador de sus fiestas que supo describir y propagar. La ciudad de Pamplona. San Fermín, 1968» En la parte inferior del pedestal, en su costado derecho, puede leerse la firma del autor: «Sanguino»

Criterios artísticos

El artista barcelonés Luis Sanguino es considerado uno de los principales representantes del realismo escultórico dentro y fuera de nuestras fronteras. Aunque se prolongada estancia en Nueva York le permitió conocer de primera mano las principales corrientes artísticas del siglo XX, su obra es sinónimo de estilo propio e independencia, apegada siempre al desempeño de las diferentes técnicas escultóricas según los materiales que conoce y domina a la perfección. El principal rasgo de su producción escultórica es su carácter figurativo, unido a un significado concreto e inteligible, al que en ocasiones imprime un acabado impresionista, mientras que en otras se torna más clásico, en función de la naturaleza del encargo.

Muchos de los encargos que recibió Luis Sanguino en las décadas de 1960 y 1970 están relacionados con el mundo del toro, su gran afición; de ahí que concibiese el monumento a Ernest Hemingway en un ambiente taurino, máxime teniendo en cuenta su emplazamiento junto a la Monumental pamplonesa. A partir de fotografías del escritor, Sanguino modela en bronce un rostro plenamente naturalista de frente arrugada, mirada reflexiva y profunda, y sus característicos barba y bigote. Como resulta habitual en la mayoría de sus retratos, busca el dinamismo interior, es decir, que el personaje retratado sea capaz de transmitir un mensaje.

Contexto histórico

En sesión municipal plenaria de 12 de septiembre de 1967, el Ayuntamiento de Pamplona acordaba dar el nombre de Paseo de Hemingway al que bordeando la muralla se extendía desde el Callejón de la Plaza de Toros hasta los corrales y parque de bomberos. Para embellecimiento y ornato del lugar se decidió levantar un busto en honor del escritor estadounidense que se convirtiera en expresión de agradecimiento de la ciudad a quien “a través de sus obras ha divulgado pro todo el mundo el carácter y tipismo de nuestras incomparables fiestas de San Fermín”, concluye el acuerdo municipal.

Ernets Hemingway (1899-1961) llegó por primera vez a Pamplona, procedente de París, el 6 de julio de 1923, recién iniciadas las fiestas de San Fermín. El ambiente de la ciudad y, en particular, el enfrentamiento a vida y muerte entre toro y torero en el coso taurino, le impactaron de tal manera que la eligió como escenario de su novela The Sun Also Rises, traducida al español con el título de Fiesta, publicada tres años después.

Hemingway regresaría a los Sanfermines en ocho ocasiones más, la última en 1959, convirtiéndose en el heraldo universal de las fiestas de Pamplona; su contribución fue decisiva para que se transformasen en una de las citas festivas más famosas del mundo y centro de atracción de miles de turistas extranjeros.

El encargo del Ayuntamiento recayó en el joven escultor Luis Sanguino, residente por aquel entonces en Nueva York. Éste había coincidido con Hemingway en la Plaza de Toros de Las Ventas y en el Mesón de la Ternera, en el barrio madrileño de Callao, y ambos compartían su afición por la fiesta de los toros.

Para llevar a cabo su labor el artista se inspiró en las fotografías que le facilitaron su viuda Mary Hemingway, y el escritor y periodista José Luis Castillo-Puche, corresponsal del periódico Informaciones en Nueva York y gran amigo del escritor, al que dedicó sus libros Hemingway entre la vida y la muerte, y Hemingway in Spain, y con quien coincidió Sanguino durante su etapa neoyorkina.

En menos de un mes, el escultor realizó el busto del Premio Nobel de Literatura, de manera que el 30 de abril de 1968 un avión trasladaba al artista y su obra a España, para proceder al vaciado de bronce y posterior desplazamiento hasta Pamplona para ser colocado sobre su pedestal.

La inauguración del monumento a Hemingway tuvo lugar el 6 de julio de 1968 a la una del mediodía, acto que contó con la presencia de al viuda del escritor, Mary Hemingway, y del propio autor de la obra, además de diversas personalidades.  Mientras el alcalde Ángel Goicoechea descorría el lienzo que ocultaba la imagen, la Banda Municipal de Música interpretó los himnos nacionales español y americano, y los chistularis entonaron el Agur jaunak.

Al discurso del alcalde, en el que exaltó la figura del escritor estadounidense y explicó los motivos por los que Pamplona le dedicaba un monumento, siguieron unas palabras de agradecimiento de la viuda de Ernest Hemingway, concluyendo el acto con las notas musicales de la Banda Municipal y del maestro Bravo, así como los acordes de los chistularis y gaiteros.


Textos de José Javier Azanza López
Extraído de: “Guía de Escultura Urbana de Pamplona”, Ed. Ayuntamiento de Pamplona, 2009

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Publicado septiembre 8, 2012 por Rufino en II Ensanche y Media Luna

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Monumento a San Ignacio de Loyola   1 comment

Monumento a San Ignacio de Loyola

Obra de Joan Flotats realizada en 2005 en bronce y piedra

Monumento a San Ignacio de LoyolaDatos técnicos:

Grupo escultórico: 170 x 202 x 116 cm.
Pedestal de piedra:  51 x 102 x 195 cm.
Temática: histórica
Instalación (inauguración): 29 de julio de 2005
Ubicación: Avenida de San Ignacio

El grupo escultórico en bronce dedicado a San Ignacio de Loyola se encuentra situado en la venida pamplonesa de su mismo nombre, muy cerca del lugar donde cayó herido de gravedad en la defensa del castillo de Pamplona y se levanta una basílica en su honor.

Compuesto por cuatro figuras, centra la composición el joven Íñigo de Loyola, tendido en una camilla, con su pierna herida que descansa sobre un cojín; dos camilleros se disponen a depositar la camilla en el suelo, en tanto que un soldado que sostiene un casco en su brazo izquierdo se inclina sobre el santo para interesarse por su estado de salud. Completa el conjunto un perro que se arrodilla junto al cuerpo del militar herido.

En la parte inferior de la camilla queda grabada una inscripción alusiva al autor y obra originales: “J. Flotats 1.907”. Y junto a ella la referencia al taller de fundición: “CAPA”. La escultura descansa sobre una peana de piedra de escasa altura que incorpora en los laterales sendas inscripciones en bronce: “San Ignacio de Loyola. 20-V-1521”; y en las caras anterior y posterior, los escudos de Navarra y Pamplona respectivamente.

Criterios artísticos

Monumento a San Ignacio de LoyolaLa producción escultórica del artista catalán Joan Flotats se inscribe dentro de la corriente figurativa realista, patente sobre todo en sus obras de naturaleza religiosa que trabaja en diversos  materiales. En los primeros años del siglo XX, Flotats modeló en bronce un grupo escultórico que representaba el momento en que Íñigo de Loyola, tras ser herido en la defensa del castillo de Pamplona, llegaba a las puertas de su casa conducido por sus servidores. La escena respondía perfectamente a su ubicación, pues quedó emplazado a la puerta de entrada de la casa natal de San Ignacio en el santuario de Loyola, en Azpeitia (Guipúzcoa).

Destaca en la obra el realismo del rostro de los personajes, de rasgos bien definidos, y el virtuosismo en el tratamiento de los objetos, indumentaria y calzado. En 1950, el escultor Áureo Rebolé realizó una copia en argamasa y piedra artificial del bronce original, que se colocó en Pamplona. En el año 2005 la escultura de Rebolé fue sustituida por un grupo en bronce, que sigue fielmente el modelo original en escayola de Joan Flotats localizado en una casa de ejercicios de Manresa.

Contexto histórico

Monumento a San Ignacio, Pamplona.El domingo 8 de octubre de 1950 tuvo lugar en Pamplona la inauguración del monumento a San Ignacio de Loyola, sufragado por el Ayuntamiento de la ciudad. La idea de levantar este monumento partió del arquitecto Luis Felipe de Gaztelu, pero pasó un tiempo sin que llegara a cristalizar, hasta que prosperó una nueva moción presentada por el también arquitecto y concejal Eugenio Arraiza.

El grupo escultórico, una copia en argamasa llenada con piedra artificial del original en bronce realizado en 1907 por el escultor catalán Joan Flotats i Llucià, fue realizada por el joven artista Áureo Rebolé, quien percibió la cantidad de 22.000 pesetas en pago por su labor. Recogía el momento en que el capitán Íñigo de Loyola , gravemente herido en una pierna mientras defendía el castillo de Pamplona de las tropas francesas en 1521, era trasladado a la casa torre de Loyola para su convalecencia y total restablecimiento.

Entre las autoridades asistentes al acto inaugural se encontraban el Obispo Enrique Delgado Gómez, el Gobernador Civil, Luis Valero, el General Gobernador Militar, Carlos Rubio, y el Alcalde de Pamplona, Miguel Gortari. Al son de los acordeones de la banda de música de Pamplona dirigida por el maestro Cervantes, el obispo Delgado Gómez procedió a la bendición del monumento. A continuación el alcalde Miguel Gortari pronunció un discurso sobre la vida de santidad de San Ignacio, el el que puso de relieve el hecho de la caída de Íñigo de Loyola en el recinto amurallado de Pamplona, y la amistad que trabó con San Francisco Javier. Seguidamente tomó la palabra el obispo, en cuya disertación comparó la caída de San Ignacio con la de San Pablo. Para concluir, la banda de música interpretó la Marcha de San Ignacio.

El conjunto escultórico de San Ignacio se elevaba sobre un pequeño pedestal, en cuyos lados figuraban sendas inscripciones. Una de ellas decía: “Soldado y combatiente de Cristo, Íñigo de Loyola alcanzó santidad. La ciudad de Pamplona en su recuerdo levanta e inaugura este monumento en el día 8 de octubre de 1950. Y la otra, “Soldado y combatiente de España, Ignacio de Loyola cayó defendiendo el Castillo de la Ciudad de Pamplona el 20 de mayo de 1521”.

El pedestal tenía muy poca altura, de manera que el monumento se encontraba prácticamente a ras de suelo para que el espectador participase de lleno en el acontecimiento. Tal decisión entrañaba sin embargo sus riesgos, y desgraciadamente el grupo fue objeto de sucesivos actos vandálicos entre los años 1986 y 2002, que obligaron a continuas restauraciones.

Monumento a San Ignacio de Loyola

Dada la reiteración de los ataques y para preservar el conjunto original, en junio de 2003 el Ayuntamiento adoptó un acuerdo municipal para sustituir el grupo de piedra por una réplica en bronce, que fue encargada a la Fundición Eduardo Capa, S.A., de Arganda del Rey (Madrid).

A partir del modelo original en escayola localizado en una casa de ejercicios de Manresa, el taller elaboró una copia en bronce, cuyo coste ascendió a 45.000 euros. Tras ser desmontado el grupo en piedra de Áureo Rebolé, el 29 de julio de 2005 quedaba inaugurado el nuevo conjunto escultórico en bronce, acto que contó con la presencia de la alcaldesa, Yolanda Barcina, del concejal de Cultura, Ignacio Pérez Cabañas, y del Padre Superior de los Jesuitas de Pamplona, Juan José Iragorri.

Más fotos del Monumento a San Ignacio


Textos de José Javier Azanza López
Extraído de: “Guía de Escultura Urbana de Pamplona”, Ed. Ayuntamiento de Pamplona, 2009

Publicado septiembre 2, 2012 por Rufino en II Ensanche y Media Luna

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Monumento a Pablo Sarasate   3 comments

Monumento a Pablo Sarasate

Obra de Eduardo Carretero y Cándido Ayestarán realizada en 1959 en bronce y piedra

Monumento a Pablo Sarasate situada en el parque de la Media Luna

Datos técnicos:
Figura: 220 cm
Altorrelieve en piedra:  248 x 175 cm
Temática: Homenaje (Músicos)
Instalación (inauguración): 26 de abril de 1959
Ubicación: Parque de la Media Luna

La estatua en bronce muestra a Pablo Sarasate en pie, de cuerpo entero, elegantemente ataviado y en pose solemne. El violinista pamplonés aparece representado en edad intermedia coincidiendo con la plenitud de su carrera, con su característico bigote y abundante cabellera que casi le cubre las cejas; sujeta con su mano izquierda el violín, en tanto que porta en la derecha el arco que apoya en el suelo.

La imagen se inscribe en una estructura arquitectónica de piedra de la que forman parte tres columnas y un bloque compacto que acoge en su reverso un altorrelieve inciso con dos figuras alegóricas: una de ellas aparece sentada, tocando la lira, en tanto que la otras se muestra de pie, ataviada con cota de malla, con un rollo en su mano derecha, y espada y cadenas en su izquierda.

En la cara frontal del bloque se lee la dedicatoria: «Pamplona a Sarasate».

Monumento homenaje a Pablo SarasateCriterios artísticos

Es el granadino Eduardo Carretero un artista que, desde su aprendizaje en el campo de la escultura, practica todas las gamas de su oficio, abordando también la arquitectura y la pintura. Ninguna técnica ni material le resultan ajenos a su producción, en la que emplea un lenguaje figurativo entendido a la manera tradicional, si bien ha sabido prestar igualmente atención prioritaria al juego de volúmenes, supeditando las descripción formal a la importancia intrínseca de los valores tridimensionales con algunos esquematismos buscados y cierta tendencia a la geometrización.

Buena prueba de su versatilidad en materia escultórica la constituye el monumento a Pablo Sarasate, que evidencia así mismo la capacidad del artista para captar la personalidad del personaje retratado.

La estatua está fundida en bronce, y se ajusta con fidelidad dentro de un estilo clásico a la iconografía característica del violinista pamplonés, al que dota de verismo y casi vida en su gesto natural con el violín.

Sin embargo, en los relieves en piedra de la parte posterior del conjunto monumental, el escultor granadino se muestra más rotundo, avanzando hacia una obra de carácter expresionista de renovado vigor.

Contexto histórico

El 5 de julio de 1950, en el transcurso de la ceremonia de inauguración del monumento a Julián Gayarre en los jardines de la Taconera, el alcalde de Pamplona Joaquín Gortari anunciaba la sustitución del monumento levantado en honor a Pablo Sarasate en 1918 por «por otro que emplazado en el sitio adecuado responda plenamente a la categoría de la población y a los merecimientos de don Pablo». A la iniciativa municipal se sumaron de inmediato diversas entidades musicales y culturales que, al compararlo con el recién inaugurado al tenor roncalés, consideraban demasiado modesto el monumento dedicado a Sarasate y deseaban uno de mayor entidad.

Haciéndose eco de tal petición, en 1952 el escultor navarro Áureo Rebolé concibió un proyecto con una altura superior a los once metros, en el que destacaba un obelisco rematado por una imagen alegórica de la Gloria sosteniendo el escudo de Pamplona; flanqueaban el obelisco a ambos lados cuatro columnas, y en el centro se disponía la figura de cuerpo entero de Pablo Sarasate, vestido con frac y portando el violín en su mano derecha.

Monumento homenaje a Pablo Sarasate

Aunque finalmente el proyecto de Rebolé no se llevó a la práctica, la idea de levantar un monumento en honor del insigne violinista permaneció firme en los años siguientes. Con tal fin fue creada una Comisión Pro-Monumento presidida por José Moreno Luzuriaga y con presidencia honoraria de Félix Huarte, encargada de recaudar fondos mediante suscripción popular, a la que contribuyó generosamente el Consistorio de la ciudad. El coste del monumento ascendió a 855.344 pesetas.

Monumento homenaje a Pablo SarasatePamplona rendía así un nuevo homenaje a uno de sus hijos más preclaros, Pablo Sarasate, nacido en la capital navarra el 10 de marzo de 1844. Niño precoz, desde su infancia mostró una extraordinaria disposición, de manera que debutó a los siete años de edad en La Coruña. Estudió en Santiago de Compostela, Pontevedra y Madrid, para trasladarse en 1856 y gracias a una beca para ampliar estudios concedida por la Reina Isabel II a París, en cuyo Conservatorio ingresó bajo la tutela de Delfín Alard.

En 1857 obtiene el Premio de Violín del Conservatorio de París, y dos años más tarde iniciará su brillante carrera de concertista que le llevó a triunfar por toda Europa y América, siendo considerado, junto a Paganini, como el mejor concertista de su instrumento.

Pablo Sarasate falleció en Biarritz el 20 de septiembre de 1908, a consecuencia de una angina de pecho, a los 64 años de edad.

El autor del proyecto fue el arquitecto Cándido Ayestarán, en tanto que la ejecución corrió a cargo de la empresa Huarte y Cía. La estatua en bronce del violinista pamplonés y los relieves alegóricos de la parte posterior del monumento se deben al escultor granadino Eduardo Carretero, muy vinculado por aquel entonces a la capital navarra a través de la figura de Félix Huarte, quien le había encomendado la decoración escultórica de la Parroquia de San Francisco Javier proyectada por el arquitecto pamplonés Miguel Gortari.

Tras una completa velada musical celebrada en el Teatro Gayarre el día anterior, su inauguración tuvo lugar el domingo 26 de abril de 1959, en el marco de una jornada festiva en la que se sucedieron dianas, salida de la Comparsa de Gigantes y Cabezudos, y desfile del Ayuntamiento en Corporación desde la Casa Consistoria, hasta la Catedral, donde se ofició una misa solemne por Pablo Sarasate.

Concluida la función religiosa, autoridades y público se trasladaron hasta la Media Luna, ubicación que se consideró idónea para el monumento por tratarse de un parque público muy concurrido y cercano a la zona urbana que hasta ese momento carecía de esculturas con las que contribuir a su ornamentación.

Monumento homenaje a Pablo Sarasate, Pamplona

Al discurso de entrega del monumento al Ayuntamiento, pronunciado por José Moreno Luzuriaga, siguieron las palabras de agradecimiento del alcalde pamplonés, Miguel Javier Urmeneta. Un festival folklórico cerró el acto matinal, que tuvo su continuación por la noche en la plaza del Castillo, con la interpretación de una retreta militar a cargo de la Banda de Música del Regimiento de Infantería, y una sesión de bailables con la banda dirigida por el maestro José Cervantes.


Textos de José Javier Azanza López
Extraído de: “Guía de Escultura Urbana de Pamplona”, Ed. Ayuntamiento de Pamplona, 2009

Publicado mayo 13, 2012 por Rufino en II Ensanche y Media Luna

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El Mundo de los Toros (Homenaje al Toro)   2 comments

El Mundo de los Toros (Homenaje al Toro)

Obra de Carlos Ciriza, realizada en 1996, en acero sobre plataforma de poliéster, fibra de vidrio y madera de roble, castaño y cerezo

El Mundo de los Toros (Homenaje al Toro), Carlos Ciriza

Datos técnicos:
Figura: 550 x 240 x 240 cm
Temática: Alegoría
Instalación (inauguración): 26 de junio de 2000
Ubicación: Plaza de la Plaza de Toros

El conjunto monumental parte de un basamento de hormigón, sobre el que se eleva una estructura a modo de obelisco o pirámide truncada que incorpora en cada una de sus cuatro caras cuatro apliques de madera de forma rectangular, en alusión al vallado de los encierros sanfermineros y, por tanto, a la vinculación del animal con esta fiesta.

Corona el conjunto una monumental esfera de la que surgen cuatro cabezas de toro que miran a los cuatro puntos cardinales, referencia al mundo taurino que el artista homenajea.

En su ejecución, el escultor estellés emplea una técnica mixta que incluye como materiales el acero, la fibra de vidrio y la madera de roble, castaño y cerezo, elegidas por ser maderas típicas de la tierra en la simbología que quieren transmitir.

En la cara frontal del basamento de hormigón, una placa identifica la obra: “El Mundo de los Toros. 1996. Carlos Ciriza”

Criterios artísticos

El Mundo de los Toros (Homenaje al Toro), PamplonaEn la obra El Mundo de los Toros, Ciriza plasma su particular visión de la fiesta taurina, que también aborda en su serie pictórica Tauromaquias, realizada entre 1996 y 1997.

Con el toro como principal protagonista, el conjunto monumental muestra alusiones al propio animal en la parte superior, y al vallado de los encierros en la inferior, vinculándose así a la ciudad de Pamplona y a sus fiestas de San Fermín. Se convierte de esta manera en una obra dedicada al protagonismo de ferias y festejos en suelo navarro desde tiempos inmemoriales, otorgando al anima una actitud de respeto y admiración, pues el toro es para Ciriza un animal bravo, dotado de gran potencia y fuerza vital.

Por tal motivo, las cabezas de toro del monumento son poderosas expresiones de la fuerza animal, coronadas por unas perfectas cornamentas que realzan su majestuosidad; son toros ideales, magníficos ejemplares de una raza combativa y noble.

Como resulta habitual en su escultura monumental y conmemorativa, el artista estellés se interesa por un lenguaje racional en su planteamiento constructivo, patente en la eliminación de lo superfluo hacia formas de mayor rotundidad, y en una mayor sobriedad y sencillez de líneas.

Carlos Ciriza firma de esta manera una obra cuya fuerza reside en el impacto visual, en la que tienen cabida la expresión artística y la admiración del artista por el animal.

El Mundo de los Toros (Homenaje al Toro)

Contexto histórico

La escultura El Mundo de los Toros (Homenaje al Toro), fue creada expresamente por Carlos Ciriza para participar en la exposición “Formas”, iniciativa auspiciada por el Área de Cultura del Ayuntamiento de Pamplona, que entre los meses de julio y octubre de 1996 exhibió esculturas de treinta y nueve artistas navarros contemporáneos en los espacios abiertos de la Ciudadela y el Paseo de Sarasate.

El Mundo de los Toros (Homenaje al Toro), PamplonaConcretamente, El Mundo de los Toros pudo contemplarse durante el verano de 1996 en el boulevard pamplonés junto a esculturas de otros artistas como Josetxo Santos, Leopoldo Ferrán Muñoz,  José Ramón Anda Goikoetxea, Manuel Clemente Ochoa o Faustino Aizkorbe.

En la muestra, para la que el Ayuntamiento empleó una fórmula mixta de invitación en la que se entremezclaron artistas consagrados con jóvenes promesas, pudieron apreciarse propuestas de diferentes estilos, materiales, inspiración y sensibilidad. Dada su naturaleza de propuesta abierta, sin concurso ni comisariado,  el proyecto “Formas” confería total libertad de tema a los artistas participantes, y Ciriza se inspiró en el mundo del toro, influido por la proximidad de las fiestas de San Fermín.

Se da la circunstancia de que ésta fue una de las pocas obras de aquella exposición que no sufrió ningún daño ni fue objeto de agresiones.

Finalizada la muestra, el Ayuntamiento pamplonés mostró interés por su adquisición, la cual se hizo efectiva en el mes de diciembre de 1998 por la cantidad de 800.000 pesetas (4.800 €) . Desde ese momento el conjunto escultórico permaneció en la Ciudadela en busca de una ubicación definitiva, que apuntaba a los alrededores de la Plaza de Toros como emplazamiento natural.

Finalmente, la escultura fue instalada en uno de los parterres cercanos al coso taurino el 26 de junio del año 2000, en un acto de presentación que contó con la presencia de la alcaldesa Yolanda Barcina y del propio Carlos Ciriza. El Mundo de los Toros pasó a formar parte desde entonces de ese pequeño museo al aire libre de iconografía sanferminera en las proximidades de la Plaza, uniéndose al Monumento a Hemingway y al Monumento al Encierro.

El Mundo de los Toros (Homenaje al Toro), Pamplona


Textos de José Javier Azanza López
Extraído de: “Guía de Escultura Urbana de Pamplona”, Ed. Ayuntamiento de Pamplona, 2009

Monumento al Encierro   8 comments

Monumento al Encierro

Obra de Rafael Huerta, realizada en 2007, en bronce patinado sobre plataforma de granito y hormigón armado

Monumento al Encierro, en la Avenida de Roncesvalles

Datos técnicos:
Grupo escultórico: 1.100 x 400 cm
Temática: Alegoría
Instalación (inauguración): 21 de abril de 2007
Ubicación: Avenida de Roncesvalles, en su confluencia con la Avenida de Carlos III

Desde el momento de su inauguración en el año 2007, el Monumento al Encierro se ha convertido en uno de los más emblemáticos de Pamplona, tanto por el tema representado como por la belleza plástica de su ejecución.

El conjunto escultórico está compuesto por diecinueve figuras – seis toros inspirados en el hierro de Victorino Martín, tres cabestros y diez corredores- que inmortalizan en bronce patinado una instantánea de la veloz carrera de la manada y los mozos a su paso por el tramo de la calle Estafeta.

"Monumento al Encierro", en la Avenida de Roncesvalles

Vista de conjunto

El grupo recoge los diversos lances que se producen en el Encierro, desde los mozos que abren la carrera y tiran de la manada, hasta los que ya han sido rebasados por ella, sin olvidar a los corredores caídos en el suelo -uno de ellos autorretrato del artista- y hacia los que derrotan los astados. Para dotar de mayor verosimilitud a la escena, en la superficie de la escultura, al contacto de la manada y los corredores, figura un suelo adoquinado en ligera pendiente que simula el de la Estafeta.

El monumento, con un peso superior a las diez toneladas, queda asentado sobre una plataforma de hormigón armado y recubierta con loseta como la que cubre el suelo de la Avenida de Carlos III. En la cara frontal del basamento puede leerse en grandes caracteres: «Encierro», en tanto que en los laterales figuran incisos el escudo de armas de Pamplona y el logotipo de Caja Navarra, promotores de la obra. En la cara posterior, en el ángulo inferior derecho, una inscripción recuerda la autoría y fecha del conjunto: «Rafael Huerta 2007»


Cabeza de un corredor del Monumento al Encierro situado en la Avenida de Roncesvalles, en el centro de Pampona

El Monumento al Encierro de Pamplona, obra de Rafael Huerta, cuenta con un amplio recorrido histórico que tiene sus inicios en 1991 cuando el escultor vizcaíno -por aquel entonces Director de la Escuela de Artes y Oficios de Pamplona- recibe el encargo del Ayuntamiento de realizar un conjunto monumental que inmortalizase la estampa sanferminera por excelencia.

Inaugurado el 6 de julio de 1994 a pocos metros de la Plaza de Toros, en la confluencia de las avenidas de Roncesvalles y Carlos III, este primer grupo escultórico en bronce se reducía a dos corredores tratando de conducir a golpe de periódico aun toro rezagado que iniciaba la carrera sobre el suelo adoquinado. No era pues sino una síntesis del proyecto original compuesto por diecinueve figuras que recogía lo esencial del Encierro, y que en aquel momento fue rechazado por su excesivo coste. El Museo de Navarra albergó el boceto en bronce del Monumento al Encierro en una exposición celebrada durante los meses de junio y julio de 1992.

Reconocía en aquél momento so autor lo laborioso que había resultado la elaboración de los toros, dada su dificultad para captarlos y tomarles medidas, a lo que se sumaba la piel oscura que impide distinguir con nitidez los músculos; por tal motivo no dudó en desplazarse hasta la finca extremeña del ganadero Victorino Martín, para observar de cerca sus movimientos y anotar sus proporciones con el fin de obtener la máxima perfección a la hora de esculpirlos en bronce.

«Monumento al Encierro» en la Avenida de Roncesvalles.Una década más tarde, en febrero de 2004, el escultor bilbaíno recibió el encargo del Área de Cultura del Ayuntamiento de Pamplona para desarrollar el conjunto en su totalidad. Rafael Huerta trabajó la obra en su taller de Badostáin.

En el proceso creador eliminó finalmente los rostros de conocidos corredores que había introducido en su afán por dotar de mayor realismo a la composición, si bien mantuvo su propio autorretrato en uno de los mozos que cae a los pies de los astado en la parte delantera, y que ya figuraba en el boceto original que sirvió de base para el proyecto definitivo. La última fase tuvo lugar en la Fundición Artística Alf Arte de Eibar, que empleó las tecnologías más avanzadas del sector.

«Monumento al Encierro» en la Avenida de RoncesvallesEn el mes de febrero de 2007 dieron principio los trabajos de colocación de la escultura, que fueron supervisados personalmente por el propio Rafael Huerta. El grupo escultórico permaneció embalado durante más de dos meses, mientras se concluían las labores de revestimiento de la base, de manera que su inauguración tuvo lugar el 21 de abril de 2007, en el marco de una jornada festiva organizada con motivo de la apertura del nuevo tramo peatonal de la Avenida de Carlos III, entre la Plaza de Merindades y la calle Cortes de Navarra.

El coste total de la obra ascendió a 661.113 euros, cantidad financiada conjuntamente por el Ayuntamiento de Pamplona, que aportó 240.404 euros, y por Caja Navarra, quien asumió los 420.709 restantes.

La ejecución del Monumento al Encierro se integra en el proyecto de peatonalización y embellecimiento de la Avenida de Carlos III. Orientado hacia ésta, se dispone en la Avenida de Roncesvalles, junto al edificio central de Caja Navarra. Con independencia de otras posibles ubicaciones que en su momento se plantearon, el emplazamiento resulta apropiado por cuanto, por una parte, se sitúa de frente a cuantos discurren por Carlos III, y además al fondo se descubre la Plaza de Toros, con la que conecta visualmente. De esta manera, la manada y los corredores se dirigen por los simulados adoquines de la Estafeta en la dirección correcta hacia la Monumental pamplonesa.


«Monumento al Encierro» en la Avenida de Roncesvalles

Haz clic para ver más fotos del Monumento al Encierro


Textos de José Javier Azanza López
Extraído de: “Guía de Escultura Urbana de Pamplona”, Ed. Ayuntamiento de Pamplona, 2009

Publicado septiembre 16, 2010 por Rufino en II Ensanche y Media Luna

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Homenaje a Íñigo Arista, Señor de Pamplona   3 comments

Homenaje a Íñigo Arista, Señor de Pamplona

Obra de Juan Diego Miguel, realizada en 2003 en acero cortén y acero inoxidable.

Homenaje a Íñigo Arista, Señor de Pamplona (Juan Diego Miguel, 2003, acero cortén y acero inoxidable)

Homenaje a Íñigo Arista, Señor de Pamplona (Juan Diego Miguel, 2003, acero cortén y acero inoxidable)

Datos técnicos:
Escultura: 1.370 x 550 x 180 cm. aproximadamente
Temática: Histórica
Instalación: año 2003
Ubicación: Glorieta de la Avenida de Navarra en su cruce con la calle Íñigo Arista

Representa al rey pamplonés en posición erecta, como un centinela, mirando hacia el Este, en actitud hierática debido a su construcción esquemática.

Porta escudo circular y abierto sobre su costado derecho, y con su mano izquierda sujeta una lanza que apoya en tierra.

La punta piramidal de la lanza se dirige al cielo.

El cuerpo anguloso lo completa una cabeza-casco circular, en donde la cara se sugiera mediante un cuadrado recortado en su centro, y el hueco consiguiente, rematándose la testa con un penacho del mismo trazado esquemático.

Su vestimenta semeja una túnica de perfil ondulado y color gris metalizado, en contraste tonal, lumínico y espacial con el cuerpo entre marrón y rojizo del guerrero, gracias a la corrosión natural de una parte de su acero.

La figura se halla en el centro de una glorieta ajardinada e iluminada artificialmente por la noche, sobreelevada sobre la calzada, convertida en una referencia topográfica y simbólica, en una de las entradas a la ciudad desde el lado Sur.


El origen de esta obra arranca del concurso para la instalación de una escultura en el cruce de la Variante de Tudela con Ablitas, en 2002. El jurado pudo conocer, en proyecto, esta obra, que finalmente acordó encargar en 58.900 euros y que sería colocada el 12 de mayo de 2003.

Diego Miguel realizó los cálculos matemáticos y de resistencia necesarios para lograr el tamaño monumental deseado y la perduración de la pieza a la intemperie, bien asentada sobre una cimentación de hormigón.

La pieza fue realizada por el artista en su estudio de Valdemoro (Madrid) y encargada por el Departamento de Obras Públicas, Transportes y Comunicaciones del Gobierno de Navarra para ornamentar esa importante encrucijada de acceso a la ciudad y desahogo del tráfico urbano.

En el asesoramiento técnico necesario participo el Museo de Navarra, una de cuyas maquetas pasaría a los fondos de este centro de conservación del patrimonio, quedando la otra en poder del Departamento comitente.



Textos de Francisco Javier Zubiaur Carreño
Extraído de: “Guía de Escultura Urbana de Pamplona”, Ed. Ayuntamiento de Pamplona, 2009